Harcano

2 mar. 2015

La misteriosa epidemia de baile de 1518

La epidemia de baile (o plaga de baile) ha sido la más rara epidemia de todos los tiempos, ocurrida en el año de 1518. Fue un caso de coreomanía ocurrido en Estrasburgo, Francia en julio de 1518. Diversas personas comenzaron a bailar sin descanso durante días y, al cabo de aproximadamente un mes comenzaron a sufrir invalidez en las piernas, ataques epilépticos, la mayoría murió como consecuencia de infartos, derrames y agotamiento.

Grabado de Hendrik Hondius

Los hechos se iniciaron en julio de 1518, cuando una mujer, Frau Troffea, comenzó a bailar fervorosamente en una calle de Estrasburgo. Este hecho se mantuvo por cuatro a seis días. En una semana, se habían unido 34 personas más y en un mes cerca de 400 bailarines. Algunas de estas personas eventualmente murieron de ataques al corazón, derrames cerebrales o agotamiento.

Documentos históricos, incluyendo "apuntes de doctores, sermones, crónicas locales y regionales e incluso notas publicada por el municipio de Estrasburgo" son enfáticas en que las victimas bailaron. No está del todo claro el porque estas personas bailaron, algunas incluso hasta su muerte.

A medida que la epidemia de baile empeoraba, nobles preocupados con lo acontecido buscaron el consejo de médicos locales, quienes sugirieron causas astrológicas y sobrenaturales, en vez de anunciar que la epidemia se debía a una enfermedad causada por un aumento en la temperatura de la sangre. Sin embargo, en vez de prescribir sangrías, las autoridades persuadieron a que la gente continúe bailando, en parte abriendo dos mercados e incluso construyendo un escenario. Lo anterior debido a que creían que si las personas bailaban día y noche se mejorarían. Para incrementar la efectividad de la cura, incluso contrataron músicos para mantener a los enfermos bailando. Algunos de los bailarines fueron llevados a capillas, donde buscaron la cura de su enfermedad.

El historiador John Waller afirmo que la posible causa de este baile desenfrendado posiblemente se debió a una histeria colectiva que sufrieron los pobladores de Estrasburgo. Además, Waller propuso en su libro "A Time to Dance, a Time to Die: The Extraordinary Story of the Dancing Plague of 1518" (2008), que también una posible época de extrema hambruna pudo provocar fiebres altas que impulsaron momentos de desenfreno sin control.

Sin embargo este no es el único caso de un brote compulsivo de baile, ya que se han registrado cerca de diez casos similares antes de 1518 en algunos pueblos de Bélgica, al noreste de Francia y Luxemburgo.

Fray Pedro de Herental fue testigo de uno de estos episodios en 1374:

“En esa época… una secta extraña, formada por mujeres y hombres de varias partes de Alemania llegó a Aachen (Aquisgrán) y de ahí siguió hasta Hennegau y a Francia. Su estado era el siguiente. Tanto hombres como mujeres habían sido tan ultrajados por el diablo, bailaban en sus casas, en las iglesias y en las calles, tomados de la mano y saltando en el aire. Mientras bailaban gritaban los nombres de algunos demonios, como Friske y oíros, pero no tenían conciencia de esto ni tampoco prestaban atención al pudor, aunque hubiera otras personas viéndolos.

Al final de la danza tenían tales dolores en el pecho que, si sus amigos no los apretaban con trozos de tela enredados en su cintura, gritaban como enloquecidos que se estaban muriendo. En Lieja, los libraron de sus demonios por medio de exorcismos como los que se usan antes del bautismo. Los que se curaron dijeron que les parecía haber estado bailando en un río de sangre y que por eso saltaban continuamente. Pero la gente de Lieja dijo que habían sido atacados de esa manera porque no estaban verdaderamente bautizados, debido a que la mayoría de los curas tenían concubinas. Por esta razón la gente propuso que el pueblo se levantara contra los curas, los matara y tomara sus propiedades, lo que hubiera ocurrido si Dios no hubiera proporcionado un remedio eficaz a través de los exorcismos. Cuando la gente vio esto su juña disminuyó al grado que los clérigos fueron tratados con todavía mayor reverencia que antes.”
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