Harcano

18 jun. 2017

Evidencias de gigantes en Baja California Sur

Investigación por: Gilberto Manuel Ortega Aviles.

“Gigantes”, Criaturas nacidas en las leyendas y mitos de diversas culturas, desde Europa hasta occidente, cada día existen más personas convencidas que en alguna época convivían con el ser humano.

En la antigua Grecia Los gigantes son los hijos de la Tierra (Gea), nacidos de la sangre que manaba de la herida de su esposo Urano cuando fue mutilado por Crono. Aunque de origen divino, son mortales o, por lo menos, se les puede dar muerte. Por ejemplo teníamos ciclopes, titanes entre muchos más.

En la mitología Nórdica Los gigantes o jotuns, son seres monstruosos y enormes, sabios y ricos, de los que se benefician los dioses en ciertas circunstancias. Incluso en el Antiguo testamento son mencionados. Los Nephilim (en hebreo gigantes) según se recoge en el Génesis 6, 4, existían en la Tierra por aquel tiempo: “Por entonces y también en épocas posteriores, cuando los hijos de Dios cohabitaban con las hijas de los hombres y éstas tuvieron hijos, aparecieron en la Tierra los gigantes. Éstos son los esforzados varones de los tiempos primeros, los héroes famosos”.

Durante toda la biblia existen constantes menciones a los gigantes, quienes a veces ayudaban a construir y a veces participaban en batallas, lo cual dejaba impresionados a sus rivales por su tamaño, los gigantes desaparecen según la biblia después del diluvio, pero al parecer el último se salvó al subir al arca, de La leyenda cuenta que, al no caber en el Arca de Noé, se montó a horcajadas sobre ella. El gigante era tan grande que su cama medía unos 3,90 metros de largo por 1,80 de anchura. (Deuteronomio 3, 11).

En la actualidad se vive un furor por la búsqueda de gigantes, lo podemos ver en la televisión con programas como “Buscando gigantes” que transmiten por HistoryChannel, o miles de artículos donde se plasman testimonios, escritos de la existencia de los mismos.

En Baja California Sur hablar de gigantes es hablar de nuestro pasado, de nuestra cultura de nuestra antigua cosmogonía. La sierra de la Giganta no lleva su nombre por razones azarosas, su nombre viene a lo que la tradición verbal y escrita nos cuenta, porque los antiguos misioneros escucharon de los antiguos californios que de ese lugar habían visto venir gigantes hace mucho tiempo. En el Libro “Historia natural y crónica de la antigua California” Miguel del Barco menciona que Los Jesuitas en su últimos años en la Península tuvieron noticias de la existencia de gigantes, aunque no nativos sino que vinieron del norte.

Del barco menciona como antecedente el testimonio del misionero de San Ignacio Cadakaamán el padre Joseph Rothea quien había encontrado fósiles de considerable antigüedad de huesos de seres humanos de talla considerable. En el libro anteriormente mencionado (Historia natural y crónica de la antigua california) el autor presenta el testimonio palabra por palabra del hallazgo del padre Joseph, para conservar este hecho tan “raro”.

En el libro anteriormente mencionado (Historia natural y crónica de la antigua california) el autor presenta el testimonio palabra por palabra del hallazgo del padre Joseph, para conservar este hecho tan “raro”.


“Los fundamentos que, probablemente persuaden que hubo gigantes en la California se reducen a tres. Primero, los huesos que en varias partes se encuentran. Segundo las cuevas pintadas, lo tercero la voz común de los ancianos.

El padre Joseph relata fantásticos hechos impresionantes con sus propias palabras, en resumen estos serían algunos:

Relata que en la misión de San Ignacio en una ranchería llamada San Joachín, un indio de treinta y tantos años le contó que cuando era niño había visto un esqueleto humano enorme, al cual le dió aviso a su padre y este le confirmó que ellos ya sabían de su existencia, el padre Joseph pide al indio que lo lleve al lugar donde había visto el esqueleto, el lugar presentaba el desgaste normal por la erosión y se había creado una especie de barranco, al desenterrar el enorme cráneo se desmoronó, pero sí pudo obtener huesos, dientes y la quijada para llevarlos a la misión donde los analizó, y con la medida de los huesos y calculando por la descripción del indio el esqueleto tenía una altura de más de tres metros; para darnos cuenta de la dimensión de este hallazgo hay que recordar que el hombre más grande del mundo el turco Sultan Kösen tiene una altura de 2.5 metros.

(Fotografías de las pinturas rupestres del libro “Pinturas Rupestres, misiones y oasis de la península de Baja California. Autores: Elizabeth Acosta Mendía, María de La Luz Gutiérrez y Leonardo Várela Cabral)


La voz de los ancianos relata que en tiempos más antiguos “habían venido una porción de hombres y mujeres de extraordinaria altura, venían huyendo unos de otros. Parte de ellos tiró por lo largo de la costa del mar del Sur. Y la otra parte tiró por el áspero y ellos son los autores (decían), de dichas pinturas” (al referirse a las pinturas rupestres).


Los mismos ancianos contaban que aunque ya es imposible saber cuánto median y que quizás la fama haya crecido por el paso del tiempo, se decía que los gigantes “Eran tan grandes que cuando pintaban el cielo raso de la cueva, estaban tendidos en el suelo de ella y aun así alcanzaban a pintar lo más alto.”


Otro hecho relevante se dio en la misión de San Borja fundada en 1762, donde su misionero bautizó a un gentil “mozo” (entre niño y joven) de aproximadamente 2 metros y medio, el misionero comenta que colocó un clavo donde llegaba la cabeza del gigantesco niño, y que los hombres más altos de la misión no podían tocarlo estirando los brazos, se cuenta que poco tiempo después el joven murió, a tomarlo desprevenido una ola y se lo trago el mar.


Cuenta la leyenda que los gigantes murieron en batallas entre ellos, batallas entre californios y algunos cayeron al mar y fueron devorados por las criaturas marinas que ahí habitaban.


Quizás la raza de gigantes haya dejado descendencia en los antiguos californios y aun vivan en nuestra memoria genética, ya que siempre los habitantes de estas tierras se han caracterizado por sus características físicas envidiables a pesar delo inhóspito de la región.


El célebre historiador Pablo L. Martínez en su libro Historia de Baja California ( disponible para consulta y venta en el archivo histórico de Baja California Sur) menciona las características atléticas y el gran tamaño de los antiguos californios: “Todos los indios eran de complexión robusta, altos y saludables a pesar  de la mala vida que llevaban por la pobreza del suelo, tenían una tremenda resistencia para la fatiga, muchas veces superior a la de una bestia y eran grandes corredores y nadadores, al grado que dentro de las aguas del mar se manejaban de manera semejante a la de verdaderos peces.”


Después de este párrafo Pablo L. Martínez hace alusión al caso del Padre Rothea que mencionamos anteriormente, y nos deja quizás la frase más intrigante para aquellos aventureros que aun buscan gigantes en el horizonte: “No es fabula aquello de hombres de talla gigantesca encontrados en la península ya sea vivos o en forma de fósiles.” (Pagina 36 Historia de Baja California).


Investigación por: Gilberto Manuel Ortega Aviles

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